La cumbre del G20, celebrada este fin de semana, concluyó con la aprobación de una declaración conjunta que representa un inusual triunfo del multilateralismo, incluso frente a las objeciones de Estados Unidos. La decisión fue respaldada por la mayoría de los países miembros, destacando el compromiso con la cooperación global y la reducción de desigualdades.
El encuentro —el primero celebrado en suelo africano— enfatizó la necesidad de dar mayor voz a las naciones en desarrollo y fortalecer mecanismos colectivos para enfrentar desafíos económicos y geopolíticos actuales. Pese a la resistencia estadounidense, los líderes lograron avanzar en puntos clave de la agenda.
La declaración final es vista como una señal de que los países del bloque están dispuestos a actuar con mayor autonomía frente a la influencia de Washington y a impulsar un sistema internacional más equilibrado.
G20 logra declaración conjunta pese a la oposición de Estados Unidos
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