El fiscal general de Chihuahua, César Jáuregui Moreno, presentó su renuncia de manera irrevocable luego de la controversia generada por un operativo contra el narcotráfico en el que estuvieron involucrados presuntos agentes de la CIA.
La dimisión ocurre en medio de cuestionamientos sobre la participación de personal extranjero en territorio mexicano sin conocimiento pleno de las autoridades federales. El propio exfuncionario reconoció inconsistencias en la información inicial proporcionada sobre el caso, lo que derivó en dudas sobre la actuación de la Fiscalía estatal.
El operativo, realizado el pasado 18 de abril, llevó al hallazgo de un narcolaboratorio, pero también desató una crisis política tras revelarse la presencia de agentes estadounidenses. Investigaciones posteriores señalaron que estos elementos no habrían sido reportados adecuadamente dentro de la cadena institucional, lo que encendió alertas sobre posibles violaciones a protocolos de seguridad nacional.
Ante este escenario, Jáuregui explicó que su salida busca facilitar el desarrollo de las investigaciones y contribuir a recuperar la confianza en las instituciones. También sostuvo que su gestión se mantuvo dentro del marco legal, aunque aceptó que el manejo del caso generó incertidumbre.
La renuncia fue presentada a la gobernadora del estado, quien será la encargada de designar a la persona que asumirá el control de la Fiscalía. Mientras tanto, el caso sigue bajo investigación tanto a nivel estatal como federal, en medio de tensiones políticas y diplomáticas.
El episodio ha reavivado el debate sobre los límites de la cooperación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad, así como sobre la transparencia en operativos conjuntos contra el crimen organizado.

