La reciente detención de “El Tato”, uno de los presuntos extorsionadores más violentos que operaban en Puebla capital, ha revelado la crudeza con la que actuaba contra comerciantes y establecimientos nocturnos.
En enero, un video difundido por autoridades muestra el modus operandi del delincuente: arribó al “Mamitas Club” acompañado de sicarios, ingresó al lugar y lanzó una amenaza contundente al gerente y a los trabajadores:
“Tienes de dos: o vendes mi droga, o vendes mi droga.”
Una frase que dejaba claro que no había opción distinta a someterse al control criminal.
“El Tato” también está señalado como presunto responsable de la masacre ocurrida en el bar “Lacoss”, donde ocho personas fueron asesinadas, un hecho que estremeció a la ciudad y evidenció el nivel de violencia ligado a sus operaciones.
Aunque ya fue detenido, comerciantes y dueños de negocios aseguran que esta forma de extorsión es “el pan de cada día” en varias zonas de Puebla, donde grupos criminales exigen cuotas, imponen venta de drogas o amenazan con ataques.
La captura de este líder delictivo representa un avance importante para las autoridades, pero el sector empresarial insiste en que aún falta reforzar la presencia policial, desarticular más células criminales y garantizar condiciones de seguridad que permitan trabajar sin miedo.
Extorsión en minutos, terror en segundos: así operaba “El Tato” en Puebla capital
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