Cada año, el reparto de utilidades (PTU) genera una mezcla de emoción y dudas entre los trabajadores en México. Y una de las preguntas más repetidas es: ¿ese dinero llega completo o el SAT se lleva una parte?
La respuesta no es tan simple como un sí o un no.
En México, el PTU es un derecho laboral que permite a los trabajadores recibir el 10% de las ganancias que obtuvo la empresa durante el año anterior. Sin embargo, no todo ese dinero llega libre de impuestos.
El Servicio de Administración Tributaria (SAT) establece una regla clave: una parte del reparto está exenta de Impuesto Sobre la Renta (ISR), pero si el monto recibido supera ese límite, el excedente sí puede ser gravado.
En términos sencillos:
no siempre pagas impuestos por el reparto de utilidades, pero tampoco siempre llega completamente intacto.
La parte exenta equivale aproximadamente a 15 días de salario mínimo. Si el monto que recibe el trabajador está por debajo de ese límite, no hay retención. Pero si lo rebasa, solo la diferencia es la que entra al cálculo del ISR.
El dinero del PTU se calcula con base en las ganancias de la empresa y se reparte entre los trabajadores considerando dos factores: los días trabajados durante el año y el salario que percibieron.
Por eso, no todos reciben lo mismo, y tampoco todos pagan impuestos.
Aunque muchas personas lo ven como un “extra” o un bono anual, en realidad el reparto de utilidades es una prestación legal con reglas fiscales específicas.
Y ahí está el punto que suele generar confusión cada año: no es dinero completamente libre de impuestos, pero tampoco es un ingreso que se descuenta como un salario normal.
🧠 En pocas palabras
- Sí puede pagar impuestos
- Pero solo una parte, dependiendo del monto
- Y no todos los trabajadores se ven afectados igual

