El gobierno de Donald Trump anunció que continuará aplicando sus tarifas arancelarias a las importaciones extranjeras, incluso después de que la Suprema Corte de Estados Unidos declarara que no puede detener completamente las medidas impuestas por la administración.
Funcionarios del gobierno estadounidense afirmaron que las tarifas seguirán siendo un instrumento de presión económica para proteger la industria nacional y “restablecer la justicia en el comercio internacional”.
“La Corte no puede revertir las decisiones que protegen a los trabajadores y a las empresas estadounidenses”, señaló un portavoz de la Casa Blanca.
La medida afecta principalmente a productos provenientes de China, así como de otros países con los que Estados Unidos mantiene tensiones comerciales. El anuncio ha generado preocupación en los mercados internacionales, donde se teme un nuevo ciclo de restricciones y represalias comerciales.
Analistas advierten que esta política podría incrementar los costos de producción para empresas estadounidenses que dependen de insumos importados, además de impactar los precios al consumidor. Sin embargo, el gobierno insiste en que estas medidas buscan “recuperar empleos perdidos” y fortalecer la soberanía económica del país.
Por su parte, China respondió que considera “injustificadas y dañinas” las tarifas y reiteró su compromiso de defender sus intereses comerciales a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
La postura de Trump marca la continuidad de una política proteccionista que ha caracterizado su gobierno, priorizando el lema de campaña “America First” sobre los acuerdos multilaterales de libre comercio.
EE. UU. mantiene sus tarifas comerciales pese a fallo de la Suprema Corte
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